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Slalom y la violencia del abuso

Fred, interpretado por Jérémie Renier, es el entrenador (ex campeón) de esquí de un club de alto rendimiento para bachilleres en los Alpes franceses. Tiene a su cargo un grupo de jóvenes, entre ellos a Liz, interpretada por Noée Abita, una quinceañera que quiere ser campeona y sabe que tiene que entrenar con rigor y disciplina para lograrlo y está dispuesta a hacerlo.



Charlène Favier, dirige con maestría esta historia y nos muestra la complejidad presente en el ámbito deportivo. Con analogías entre un paisaje tan bello como arduo y un deporte tan riguroso como el esquí, nos va contando cómo se desarrollan las relaciones entre maestro y alumna, entre la figura del adulto y quién está creciendo, con la admiración y sentimiento platónico que esto pueda

representar para ambos; nos muestra lo que es ser adolescente y no saber exactamente qué se siente, qué se hace o qué consecuencias tienen nuestros actos; nos muestra cómo una niña que entra en la adolescencia, es descuidada por todas las personas que la rodean y que deberían cuidarla.



Los dos protagonistas transmiten de forma soberbia todo el espectro de emociones y sentimientos de una historia de abuso, manipulación y poder.


A la vez que los sonidos naturalistas del ambiente, como de los esquíes en la nieve, de las respiraciones y exclamaciones de cansancio, dolor, placer, llanto y gemidos de los protagonistas, sumado a la no presencia de música o distractores auditivos, los primerísimos planos nos muestran la velocidad con que los esquíes se deslizan cuesta abajo, la asfixia de sentirse como en una pesadilla enterrada bajo la nieve, las partes del cuerpo que no entienden lo que está pasando o el por qué se ha hecho lo que se ha hecho.


Liz nos muestra que es tan fuerte para ganar un campeonato en la montaña, así como lo es en su interior, pero el entrenamiento de un ser humano no debería estar teñido por la violencia del abuso.