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La deliberada artificialidad en la trilogía de Andrés Barón



La nueva sección que trae el BIFF (Bogotá International Film Festival) en su sexta versión titulada Miradas expandidas, nos trae la trilogía del director colombiano Andres Baron compuesta por tres deslumbrantes cortometrajes titulados, Aberración cromática (fiebre), Printed Sunset y Mirror Travelling. Estas tres piezas integran las artes plásticas con géneros cinematográficos como el documental, la ficción, lo experimental y lo narrativo.




Estas tres obras en conjunto se han preocupado por reflexionar sobre el soporte y los dispositivos que establecen una relación con la imagen transformada por espacios de representación en cuestiones de continuidad temática, narrativa, poética, musical, pictórica, sonora, estilística y formal. Las continuidades de la narrativa y las que se encuentran entre el sonido y la imagen son las principales ortodoxias con las que Barón construye un procedimiento artesanal comparable al de artistas como Andy Warhol o Pere Portabella.




Apoyado de personajes ambiguos y prácticamente estáticos cuya corporalidad y apariencia se asemejan a personajes tomados de los estereotipos de las revistas y dispositivos que replican elementos naturales, es verdaderamente fascinante la duplicidad y fascinación del director por los pasos de lo fijo al movimiento, de los objetos a sus imágenes y al juego especialmente recurrente de los pliegues y la rotación vulnerable en que su esfuerzo por parecer más real, lo hace aún más artificial. El propio espacio del rodaje se pone en juego mediante un trabajo específico sobre la frontalidad de la imagen. A través de sus dispositivos fijos o circulares y su deliberada artificialidad, sus películas abren entonces un campo de gran ambigüedad, donde los sujetos son conscientes de las representaciones en las que participan.