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El alma quiere volar. Reseña sobre la película de Diana Montenegro García


Tener 10 años, pertenecer a una familia de mujeres "maldecidas" y esperar de todo corazón que sus padres se divorcien: Camila es una niña anormal quien constantemente es comparada con sus compañeros y se pasa el verano rezando con su abuela y tías en lugar de salir a divertirse...


La colombiana Diana Montenegro García se centra en una historia matriarcal para su debut como directora con El alma quiere volar, presentada en Bogotá gracias al BIFF FILM FESTIVAL




Desde los primeros minutos en casa de su abuela, desde la relación que une a Camila con sus tías, desde las caricias y desde toda esa serie de rituales entre lo sagrado y lo profano, realizados casi exclusivamente entre mujeres, un ambiente se cierne sobre la película de Montenegro García recordándonos a obras como La casa de los espíritus de Isabel Allende: un referente del que la directora recoge los elementos que caracterizan su primer película.


Camila pasa el verano en la casa de su abuela materna, bajo cuyo techo también viven sus tías: la más joven, ansiosa por casarse con su novio, y la mayor, firmemente convencida de que las mujeres de su familia han sido golpeadas por una maldición.


Camila también comienza a creer en esto: ¿de qué otra manera explicar la desdichada situación de su madre, que en silencio sufre la violencia verbal y física de su padre?