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Blonde: reseña de la película de Andrew Dominik

La estrella Marilyn Monroe vuelve a brillar gracias al director Andrew Dominik , que presenta Blonde , con Ana de Armas en el papel principal. La película, producida por Brad Pitt , Dede Gardner y Jeremy Kleiner con su Plan B Entertainment, cuenta con el guión del propio Dominik, quien adapta para la pantalla la novela homónima de Joyce Carol Oates .



La película comienza en 1933, en Los Ángeles, donde la pequeña Norma Jean vive con su madre Gladys ( Julianne Nicholson ). Sin haber conocido nunca a su padre, la niña pronto se encuentra sin uno de sus padres, cuando su madre es encerrada en un hospital psiquiátrico por padecer esquizofrenia. Ya mayor y entrada en el mundo del cine con el nombre de Marilyn Monroe, la protagonista ve brillar cada vez más su estrella, pero es incapaz de vivir con la identidad que la está convirtiendo en un icono mundial, aplastada día tras día por el significado de la insuficiencia y de las tragedias que se estacionan a su paso.


Entre las estrellas del firmamento cinematográfico destinadas a brillar para siempre, a lo largo de los años la figura de Marilyn Monroe ha sido estudiada (y saqueada) en todos sus aspectos, desde libros hasta documentales, interpretada en el cine hace apenas unos años por otra talentosa actriz, Michelle Williams, en Marilyn de Simon Curtis (2011). Entonces, ¿Cómo se puede saber una cifra de la que probablemente ya se ha dicho todo? La respuesta, para Andrew Dominik y el escritor Oates, es recurrir a la imaginación, mezclando los hechos que marcaron la trágica vida de la estrella con buena parte de la ficción. No sólo eso, sino que la obra no surge de la necesidad de esbozar un perfil biográfico, más o menos ficticio, sino de poner al descubierto el sufrimiento de una mujer esclava de una existencia vivida bajo la bandera del artificio, de una identidad falsa que le garantizaba el éxito pero que no le otorgaba la vida "normal" que Norma Jean deseaba desde niña y que siguió soñando hasta la muerte.



La idea de máscara asociada a Marilyn Monroe se convierte en el faro que guía a Blonde a lo largo de su construcción, asumiendo una forma “artificial” en cada componente.. Dominik juega con el frame ratio cinemático, pasa del 4:3 al 16:9, abandona el formato horizontal para afinar la imagen en vertical; pinta cuadros inundados de colores, iluminados por una luz que irradia el cabello marfileño de su protagonista, para luego tomar estas instantáneas en blanco y negro con sombras intensas que moldean su rostro, muchas veces surcado por las lágrimas; anima retratos en los que Marilyn ve a su padre que la abandonó, da forma a las pesadillas que la atormentan, nos muestra los fetos que brotan en su vientre y con los que habla, recibiendo respuesta. En la vida de Norma Jean y en el tejido mismo de la película, la espontaneidad tiene muy poco espacio para reclamar.