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X500


Título original: X500. Año: 2016.Duración: 108 min. País: Colombia. Dirección:

Juan Andrés Arango. Guion: Juan Andrés Arango. Fotografía: Vincent Biron, Nicolas Canniccioni. Reparto: Jembie Almazan, Jonathan Diaz Angulo, Bernardo Garnica Cruz. Productora: Coproducción Colombia-México-Canadá; Peripheria Productions, Séptima Films, Machete Producciones



X500 (2016), de Juan Andrés Arango, es una historia sobre la juventud, el duelo, la migración y la necesidad de pertenencia. Hablada en distintas lenguas -inglés, francés, español, tagalo y mazahua, el filme nos ubica en tres latitudes del continente americano: Colombia, Canadá y México. Pese a la distancia kilométrica que aleja a los tres personajes, todos parecen vivir experiencias similares. David, Alex y María son huérfanos y es partir del elemento de la muerte que sus vidas dan un giro y los alejan de su zona de confort en un momento definitorio en sus vidas. Todos pierden a sus padres, esas brújulas morales que los llevaban por buen puerto, y ante esa abrupta ausencia, cada uno de los jóvenes se aferra a ese dolor de manera distinta. María -probablemente la más joven- lo hace mediante la violencia, no hay atisbo de paz o de tolerancia en su ser; David lo acepta de manera silente y sólo en un momento de absoluta confidencia logra contarle a su amigo sobre la muerte de su padre; Alex tiene que olvidarlo, con su hermano menor a su cargo, es difícil llorar o lamentar la ausencia sin poner en riesgo el rol de líder que ahora debe mantener. Arango, quien también escribe el guion, logra realizar notables contrastes entre la vida previa de los personajes y la actual. En el caso de David, en una primera instancia, escuchamos los ruidos del campo y su tranquilidad, pero cuando arriba a la ciudad, todo es caos, incluso en las calles se escucha el eco de las sirenas que se activan al mando de una ambulancia o una patrulla; esto también es notorio en el caso de María, que se aleja del ajetreo de Filipinas para llegar a una tranquila provincia en Canadá. Sin embargo, el hecho de que el lugar ostente una parsimoniosa fachada, no consigue ocultar los espacios hostiles a los que tanto ella como Alex y David en Colombia y México respectivamente están sometidos. Las personas y las ciudades los devoran, y el trabajo del cinefotógrafo Nicolas Canniccioni da cuenta de ello con planos generales que muestran lo insignificantes que se ven a ellos mismos; ya sea en lo alto de un edificio, en una colonia de migrantes o en la bahía de Buenaventura, estos inexpertos errantes buscan simplemente un lugar al que puedan pertenecer.